domingo, 27 de noviembre de 2011



Soy bastante histérica, algo caprichosa, le tengo miedo al compromiso, me da miedo sufrir, y posiblemente es imposible no sufrir. Cuando se trata de amar, soy bastante desconfiada, poco demostrativa, me enamoro fácil, no lo demuestro nunca. Creo que al demostrar lo que siento, soy más vulnerable, las personas tienen ese dato, eso que saben que me duele y pueden lastimarme. Soy bastante tímida, pero cuando entro en confianza no hay quien me calle.
Me arrepiento de ser tan fría, de no demostrar lo que siento, de ser tan celosa e histérica.
Detesto que las personas me hablen mal porque aprendí que de ese modo no llegamos a ningún lado, aprendí a sonreír a quien me grita y dejarlos hablar, o eso intento, porque al final si tienen más razones para gritar que para sonreír, me compadezco de ellos, y no es que no tenga razones para estar mal, ni mucho menos que me las se todas, simplemente después de tanto amargarme, decidí ser feliz, decidí vivir mi vida lo mejor que puedo, decidí disfrutar cada día de mi vida como si fuera el último. Pobres son aquellos que no ven los motivos que tienen para sonreír, que disfrutan los momentos después de que pasaron.